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  • Foto del escritor: GESSLER NICOLAS VALENCIA RODRIGUEZ
    GESSLER NICOLAS VALENCIA RODRIGUEZ
  • 5 oct 2024
  • 3 Min. de lectura

¿Cuáles son los impactos ambientales de la IA?


Palabras clave. Ambiente, Impacto, Tecnología, Desarrollo, Sustentable.

La adopción de la Inteligencia Artificial (IA) ha revolucionado múltiples sectores de la sociedad, transformando desde la atención médica hasta la logística empresarial. Sin embargo, aunque sus aplicaciones pueden abordar desafíos globales, su impacto ambiental es significativo debido al alto consumo de energía que requieren los sistemas de IA. Estos sistemas, que operan en centros de datos de alto rendimiento, consumen grandes cantidades de energía, generando una huella ambiental considerable. A pesar de los beneficios en productividad y eficiencia, es crucial tener en cuenta y gestionar el costo ambiental asociado a su uso.


El uso de IA tiene un gran impacto ambiental debido a su elevado consumo de energía y recursos. Las infraestructuras que la alojan requieren un 40% más de energía para refrigerarse, y entrenar una IA por un día puede contaminar lo mismo que cinco coches durante todo su ciclo de vida. Este proceso pasa por cuatro fases: producción, transporte, operación y generación de basura electrónica al final de su vida útil.

La demanda de IA está en rápido crecimiento, proyectándose un aumento del 37% entre 2023 y 2030, aunque algunos creen que es una subestimación.

Dos de los principales impactos ambientales son:

  1. Fabricación de chips de IA: Producir un chip de IA consume 10 a 15 veces más energía que un chip estándar debido al uso de procesadores especializados (GPU).

  2. Consumo eléctrico para funcionamiento: El entrenamiento de modelos de IA requiere grandes cantidades de electricidad. En solo dos años (2020-2022), la energía necesaria para entrenar un modelo pasó de 27 kWh a un millón de kWh.

El crecimiento acelerado de la IA en Estados Unidos podría elevar el consumo de energía de los centros de datos al 6% del uso total de electricidad para 2026, lo que pone en riesgo la estabilidad de la red eléctrica, según un informe del Washington Post.

Principales impactos ambientales adicionales de la IA: 3. Residuos electrónicos: Los dispositivos de IA tienen un ciclo de vida corto, lo que contribuye a la acumulación de desechos electrónicos. A nivel global, se generan 50 millones de toneladas de estos desechos anualmente, de los cuales solo el 20% se recicla. 4. Consumo de agua: El entrenamiento de modelos IA requiere grandes cantidades de agua para refrigerar los centros de datos. Un único modelo generativo puede consumir hasta 284,000 litros de agua, lo que presiona aún más los recursos de agua dulce. Para 2027, se espera que la demanda de agua para fabricar chips y refrigerar centros de datos alcance la mitad del consumo total de agua del Reino Unido.

Estos factores subrayan la necesidad urgente de soluciones sostenibles para mitigar el impacto ambiental del avance de la IA.

La inteligencia artificial (IA) enfrenta un creciente impacto ambiental, con proyecciones que sugieren un aumento exponencial en la demanda de energía, superando el consumo anual de electricidad de países pequeños como Bélgica para 2026. En América Latina, la proliferación de centros de datos ha suscitado preocupaciones entre activistas y académicos, quienes piden regulaciones más estrictas y evaluaciones sobre los efectos del ciclo de vida de la IA para mitigar daños sociales.

No obstante, la IA también puede ser un aliado en la lucha contra el cambio climático. Puede optimizar el uso de energía en edificios inteligentes, controlando factores como la iluminación y el clima, lo que contribuye a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, se proponen estrategias para hacer la IA más sostenible, como mejorar la eficiencia de los modelos y fomentar el uso de energías renovables.

La sostenibilidad de los centros de datos puede mejorarse mediante prácticas como la virtualización de servidores y la optimización de los sistemas de refrigeración, que representan entre el 33% y el 40% del consumo energético total. Una gestión holística de los recursos informáticos y no informáticos es fundamental para desarrollar sistemas de IA sostenibles. Ejemplos positivos incluyen la plataforma de computación inteligente en carbono de Google, que ha demostrado ser eficaz en la mitigación del impacto ambiental.

Además, los operadores de centros de datos están implementando estrategias para lograr emisiones netas cero, como la creación de parques solares a gran escala y la adquisición de créditos de energía renovable. También se han comprometido a un uso positivo del agua para 2030, buscando reponer más agua de la que consumen, en reconocimiento de su vital importancia como recurso social.




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